El EU Data Act introduce uno de los cambios más relevantes en la estrategia europea de datos.
Entró en vigor en septiembre de 2025 y, al tratarse de un reglamento, es directamente aplicable en toda la Unión Europea.
Su objetivo es claro: facilitar el acceso y la compartición de datos, especialmente en entornos B2B.
Esto supone un cambio estructural.
Hasta ahora, el acceso a datos generados por productos o servicios estaba, en gran medida, controlado por quienes los producían o gestionaban. El Data Act redefine este equilibrio.
Entre sus principales implicaciones destacan:
- Acceso obligatorio a datos generados por dispositivos conectados (IoT)
- Compartición de datos entre empresas bajo condiciones justas (FRAND)
- Acceso por parte de administraciones públicas en situaciones específicas
- Eliminación de barreras para cambiar de proveedor cloud
- Requisitos de “data by design” en productos
Esto transforma el acceso a los datos en un derecho regulado, no en una negociación bilateral.
Además, el Data Act introduce protecciones específicas para pymes, evitando prácticas abusivas en contratos de compartición de datos.
Aunque el reglamento no menciona explícitamente los Data Spaces, actúa como un habilitador clave.
Al establecer requisitos de interoperabilidad, accesibilidad y estandarización, crea las condiciones necesarias para que los Data Spaces funcionen.
En este sentido, el Data Act no es solo una normativa más. Es la base legal que convierte el intercambio de datos en una realidad operativa.